Mi primera vez: así descubrí a Manolillo Chinato
Como ya dejé caer en el primer texto de esta serie, a Extremoduro llegué tarde, y fue por mi culpa, habiendo pagado por ello el haberme visto privado año y medio de su disfrute. Pero, con haber sido ello una pena, toda vez que las mismas nunca vienen solas (‘penas y olas nunca vienen solas’),...











